
Quizá hoy me sienta inspirado... Ha sido un buen día y siempre ayuda a una mente que, la mayoría de veces, se resiste a mostrar lo que es capaz de exprimir el cerebro humano. ¿Cómo puede ser posible qué tan solo apuremos un 10 o un 15% de nuestras posibilidades cerebrales? Qué lástima...
Creo que es el momento de hacer una valoración general del blog y hora de cerrarlo.
Puesto que fue creado, sólo y exclusivamente como medio informativo, espero que haya sido de utilidad para su fin. Sé que podría habérmelo currado muchísimo más, pero seámos conscientes de su deber divulgativo esporádico, del poco tiempo dispuesto y la difícil situación en que fue concebido.
En resumen, que lo he hecho lo mejor posible, con todo mi cariño y esfuerzo y sobretodo de buena voluntad. Espero que haya cumplido vuestras espectativas como lo ha hecho con las mías.
Vuestra participación ha sido fundamental para darme la energía necesaria en todo momento. Nunca os lo podré agradecer con los suficientes adjetivos disponibles en nuestra legua. En chino...
Así que, si me permitíis unas palabras, daré por cerrado este bonito capítulo de mi vida...
Y entonces, lluvia de verano...
Primero la belleza pura horadando el cielo de verano, ese temor respetuoso que se apodera del corazón, sentirse uno tan irrisorio en el centro mismo de lo sublime, tan frágil y tan pleno de la majestuosidad de las cosas, atónito, cautivado, embelesado por la magnificiencia del mundo.
Luego, recorrer un pasillo y, de pronto, penetrar en una cámara de luz. Otra dimensión, certezas recién formadas. El cupo deja de ser ganga, el espíritu habita las nubes, la fuerza del agua es suya, se anuncian días felices, es un renacer.
Después, como a veces el llanto, cuando es rotundo, fuerte y solidario, deja tras de sí un gran espacio lavado de discordias, la lluvia, en verano, barriendo el polvo inmóvil, crea en las almas de los seres una suerte de hálito sin fin.
Así, ciertas lluvias de verano se anclan en nosotros como un nuevo corazón que late al unísono del otro.
Os quiero hacer llegar el beso más sincero y mi agradecimiento más profundo por haber estado a mi lado en esta gran aventura.
De todo corazón,
Dani.
